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Miembros de FIMA y de la comunidad kawésqar se encuentran juntos frente al océano, vistiendo trajes de neopreno y sosteniendo una pancarta que llama a defender el mar. Participan en un taller de esnórquel como una forma de fomentar la participación comunitaria y reivindicar sus aguas ancestrales en Chile. (Foto cortesía de: FIMA)
En 2020, una activista comunitaria llamada Leticia Caro se acercó a FIMA, una organización de justicia comunitaria en Chile. Leticia, integrante del pueblo indígena kawésqar, estaba preocupada por el impacto ambiental de las empresas que comenzaban a instalarse en los fiordos de la Reserva Nacional Kawésqar.
En este episodio nos sumergimos en lo que se esconde bajo esos fiordos y sus aguas heladas: la industria salmonera en Chile. Seguimos la historia de FIMA y de la resistencia liderada por la comunidad para proteger el mar de esta industria destructiva. Y descubriremos qué ocurre cuando una comunidad indígena combina el poder del derecho y la organización para hacer frente a una industria global multimillonaria, en un intento por proteger sus aguas sagradas.
Un agradecimiento especial a Macarena Martinic, Gabriela Simonetti Grez y a FIMA.
Edición en español: Daniela Zamora es la anfitriona de esta edición, adaptada al español en colaboración con Luciana Berocich y Marta Almela.
Podcast original: A Common Pot, producido en inglés por Jackie Sofia y presentado por Poorvi Chitalkar.
La Olla Colectiva: Recetas para que las comunidades conozcan, usen y transformen el derecho es una producción conjunta de Namati y la Grassroots Justice Network. Este proyecto no habría sido posible sin el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) y Global Affairs Canada.
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La Olla Colectiva: Recetas para que las comunidades conozcan, usen y transformen el derecho
Episodio 4: Lo que hay bajo la superficie (con FIMA, Chile)
Macarena Martinic, FIMA: [00:00:12] Un fiordo es como una pequeña isla. En realidad, como muchas islas pequeñas, uno junto a otra, y entre todas forman un territorio agrietado. Chile es un país muy largo, muy estrecho y continuo. Y de manera repentina, en su extremo sur, se convierte en un territorio quebrado. Estos fiordos no solo son especiales por el hecho de ser un conjunto de islas, sino que el agua que hay entre estas islas es muy tranquila y su ecosistema hídrico es una mezcla particular de agua marina y agua de deshielo de las montañas. Hay muchas especies que pueden encontrar refugio aquí, lobos marinos y una gran cantidad de aves. Hay incluso elefantes marinos. Hace 1 millón de años, las comunidades Kawésqar también encontraron refugio en estos fiordos.
Daniela Zamora, presentadora: [00:01:01] Escuchamos a Macarena Martinic. Macarena es la Coordinadora de Empoderamiento y Participación Pública de FIMA, una organización de justicia comunitaria en Chile que trabaja para garantizar el derecho a un medio ambiente sano y libre. La tierra fría y agrietada de la que habla Macarena es Magallanes, una región de la Patagonia chilena. En este episodio vamos a profundizar en lo que se esconde bajo las heladas aguas de estos fiordos: la industria salmonera chilena. Seguiremos la historia de FIMA y de la resistencia impulsada por la comunidad que está defendiendo el mar frente a esta destructiva industria. Y descubriremos lo que puede suceder cuando una comunidad indígena, arraigada en profundas tradiciones de comunión con la naturaleza, combina el poder del derecho con el de la organización comunitaria para proteger sus aguas sagradas. Te saluda Daniela Zamora. Quédate con nosotras. Bienvenidas, bienvenidos y bienvenidas a “La Olla Colectiva”, un podcast en el que exploramos historias, estrategias y recetas para avanzar hacia la justicia social y generar cambios estructurales en diversos rincones del mundo. FIMA se creó en 1998. Su objetivo inicial era denunciar delitos medioambientales. Se centraban principalmente en un caso concreto y lo ligaban. Sin embargo, con el paso de los años, su papel fue evolucionando.
Macarena Martinic, FIMA: [00:02:45] Sí, hay una evolución sin duda. En el 98, cuando se fundó FIMA, en Chile, no teníamos instituciones medioambientales. Desde el 2010 tenemos sólidas instituciones medioambientales y FIMA fue una de las organizaciones que participó de ese proceso. De hecho, el resultado es que ahora tenemos tribunales ambientales, tenemos un servicio, evaluación ambiental e incluso tenemos un Ministerio de Medio Ambiente, algo que en ese momento no existía. Ahora tenemos procedimientos especiales donde las personas pueden reclamar si es que sus observaciones no fueron consideradas en los procesos de participación ciudadana. O sea, estamos hablando de un sistema mucho más sofisticado que antes.
Daniela Zamora, presentadora: [00:03:22] Al mismo tiempo que FIMA participaba en la creación de muchas de estas instituciones e instrumentos, también comenzó a promover que las comunidades hicieran uso de las mismas.
Macarena Martinic, FIMA: [00:03:31] La verdad es que al día de hoy estas peticiones son la puerta de entrada de nuestro trabajo y nuestro contacto con las comunidades. Y la verdad es que al día de hoy todos los meses recibimos nuevas peticiones. En ese momento nos tocaba la puerta. Hoy día nos mandan un mail, pero el rumor de que FIMA lleva estos casos, el que una comunidad le cuente a otra su experiencia, es el punto de inicio de nuestro trabajo.
Daniela Zamora, presentadora: [00:03:55] En 2020, la comunidad Kawésqar se contactó con FIMA para pedir su ayuda. Los Kawésqar son un pueblo indígena de la región de Magallanes.
Macarena Martinic, FIMA: [00:04:04] Bueno, el pueblo Kawésqar es un pueblo nómada en su origen e históricamente se trasladaban en canoa por este territorio ancestral y han navegado los fiordos de hace muchísimos años. Este inmenso territorio por el que solían viajar, pescar, recolectar, con el cual las mujeres contaban historias. Ellos lo conocen como el Kawésqar Waes. Y nosotros, hoy día las chilenas, los chilenos lo conocemos como la Patagonia.
Daniela Zamora, presentadora: [00:04:31] Cuando los Kawésqar se contactaron con FIMA, sus territorios ancestrales estaban en serio peligro.
Macarena Martinic, FIMA: [00:04:38] La industria salmonera comenzó en Chile en los años 70. Y el salmón, esto es súper importante tenerlo presente, no es un pez nativo o que habitaba de forma natural en Chile, sino que fue introducido en un momento concreto por cuestiones económicas.
Daniela Zamora, presentadora: [00:04:53] En los últimos 50 años, las granjas de salmón se han abierto camino hacia el sur por la costa chilena. A medida que sus propias instalaciones contaminaban el mar, las empresas se desplazaban más al sur en busca de aguas más limpias e impolutas hasta llegar al extremo sur del país, Magallanes, en la Patagonia. Hoy Chile es el segundo productor mundial de salmón, con exportaciones que generan 6,500.000.000 de dólares al año. Desde el aire, estas granjas parecen inofensivas, apenas delgadas estructuras de rejilla flotando sobre la superficie, pero bajo el agua se esconden grandes jaulas rodeadas de redes, cada una con miles de salmones que pasan allí toda su vida. La alta densidad de peces convierte estos espacios en un caldo de cultivo para bacterias y enfermedades, lo que obliga a las industrias a inyectar antibióticos que inevitablemente se filtran hacia otras especies marinas. La comida procesada y la acumulación de excrementos crean zonas muertas donde la vida oceánica desaparece por completo. Los salmones que logran escapar también se alimentan de los peces locales, lo que significa que los pescadores que dependen de estas especies, tanto para sus ingresos como para alimentar a sus familias, también sufren las consecuencias. Con el tiempo, los salmones crecerán lo suficiente para ser extraídos y sacrificados para su exportación. Quien los consume rara vez imagina que la granja donde fueron criados ha puesto en riesgo la forma de vida de todo un pueblo. Y aun así, estas granjas destructivas operan en pleno territorio Kawésqar protegido oficialmente como reserva nacional.
Macarena Martinic, FIMA: [00:06:33] Hay lugar para la interpretación y eso es precisamente lo que las diferentes instituciones gubernamentales han hecho mal hasta el momento. Han permitido la instalación de industrias salmoneras dentro de reservas nacionales, pese a tratarse de una actividad altamente agresiva que provoca enormes daños medioambientales y que además resulta evidente que no es compatible con la naturaleza protegida dentro de una reserva.
Daniela Zamora, presentadora: [00:06:56] A pesar de que está científicamente demostrado que las granjas de salmón dañan la vida silvestre y a las comunidades locales, conseguir un permiso para operar en una reserva nacional es sorprendentemente sencillo. Basta con presentar una declaración que luego es revisada por el Servicio de Evaluación Ambiental.
Macarena Martinic, FIMA: [00:07:14] La declaración es literalmente eso, una declaración por parte del proyecto que firman su proyecto de buena fe y que están declarando que no van a provocar daños ambientales. Es como si te lo juraran y nosotros tenemos que creerle. En ellas tampoco existe participación pública a menos que las personas lo soliciten expresamente. Y esa solicitud tiene que ser en un plazo que es muy breve, tan solo 30 días. Además, es la autoridad ambiental quien tiene que luego decidir si es que esa petición es pertinente o no. O sea que incluso puede ser rechazada. Y esto es uno de los problemas más grandes que hemos detectado en la mayoría de estos procesos de defensa territorial, sobre todo en el de la salmonicultura, es que existen plazos acotados, existen barreras en la ley que superar, pero la mayoría de las comunidades en Chile que intentan proteger sus territorios o el medio ambiente, muchas desconocen la ley y no saben cómo intervenir en qué momento y menos aún como llegar a ese momento en que los proyectos están siendo evaluados y están abiertos estos plazos. Y la ley, por supuesto, no se lo pone nada fácil.
Daniela Zamora, presentadora: [00:08:22] No es fácil. En primer lugar, puede que ni siquiera sepas que una granja de salmón presentó una declaración y si llegas a descubrirlo, dispones de muy poco tiempo para redactar y enviar una solicitud que garantice la participación pública. Pero los Kawésqar no tuvieron alternativa, tuvieron que convertirse de golpe en defensores del medio ambiente.
Macarena Martinic, FIMA: [00:08:44] No, ellas no son defensoras ambientales y eso es algo que ellas han sido muy enfáticas en recalcar. Ellas son simplemente familias, son un grupo de familias Kawésqar que están defendiendo su cosmovisión y en ese camino de defender la cosmovisión también han emprendido otro viaje, el de recuperar y poner de nuevo en valor esta cosmovisión.
Daniela Zamora, presentadora: [00:09:07] El modo de vida del pueblo Kawésqar es más antiguo que el propio Estado de Chile. Durante milenios ha navegado por las regiones patagónicas, de manera que cuando ven que el mar se ve amenazado por la industria salmonera, tienen que luchar para mantener viva su cosmovisión. Traducir el significado profundo de esa cosmovisión no es sencillo, pero lo que la hace única es su vínculo inseparable con el mar. El mar es el corazón de su cultura. Defenderlo es también conservar la memoria, honrar a las ancestras y ancestros y preservar su identidad cultural.
Leticia Caro (cinta de archivo) [00:09:42] Lo que a nosotros mismos, a la naturaleza, llevándolo a la naturaleza, explicándole cuál es la importancia del mar en este caso, que es el espíritu más grande que existe, cuál es la importancia desde la visión de los antiguos, que desde siempre fue un espíritu, quizás el más grande del territorio. No “quizás”, es el más grande y que había desde tiempos inmemoriales ciertas restricciones con respecto al mar. Restricciones que se llaman hayames que son tabú, que prohíben tirar cosas que no son del mar al mar, porque esto despierta monstruos en el fondo marino. Entonces cuando yo le voy explicando aquello con esas mismas palabras a mis pequeños, van comprendiendo que existe un respeto por ese ser.
Macarena Martinic, FIMA: [00:10:35] Existe otra dinámica estructural que se entrecruza en todo esto, que es el colonialismo. Es una fuerza impuesta que inevitablemente va borrando su identidad y su cosmovisión. Por eso la comunidad también está inmersa en este proceso de recuperarla. Todo esto lo aprendí a través de muchas, muchas conversaciones con Leticia, con su comunidad, con otras comunidades Kawésqar que han tenido la paciencia de contarme esta historia una y otra vez.
Leticia Caro (cinta de archivo) [00:11:01] Es importante, como por ejemplo, que hoy se está repitiendo exactamente el mismo modelo.
Daniela Zamora, presentadora: [00:11:09] Leticia Caro se ha convertido en la lideresa de la comunidad Kawésqar en Magallanes y de su lucha por defender el mar. Maca recuerda cuando FIMA empezó a trabajar con ellas y ellos.
Macarena Martinic, FIMA: [00:11:20] Leticia, una de las representantes de las familias Kawésqar que nos contactaron. En ese momento enfrentaban dificultades con una figura jurídica que en teoría debía proteger ciertas zonas para su uso consuetudinario, o sea, para sus prácticas que están vinculadas al ejercicio de su cosmovisión kawésqar. Estas zonas le entregan a la comunidad esta porción de territorio costero para su administración, si es que ellos pueden probar que utilizan esta área y que la llevan utilizando durante cierto tiempo como parte de sus costumbres y del ejercicio de su cosmovisión. Pero ellas habían tenido problemas con el uso de esta herramienta.
Daniela Zamora, presentadora: [00:11:58] FIMA trabajó con Leticia para presentar una reclamación legal que protegiera un área dentro de la Reserva Nacional Kawésqar, demostrando al tribunal que la comunidad Kawésqar ya estaba utilizándola de acuerdo con sus costumbres ancestrales.
Macarena Martinic, FIMA: [00:12:11] Bueno, los ECMPO, los Espacios Costeros Marinos para Pueblos Originarios, es de hecho una de las herramientas más potentes que tenemos en Chile y que ha probado ser de gran utilidad para comunidades indígenas costeras que quieren proteger un espacio. Esto porque desde que se prueba o se presenta una solicitud a las autoridades tiene un efecto suspensivo. Quiere decir que no se pueden presentar otras solicitudes sobre esa porción de territorio que sean posteriores. Una vez que se presenta la solicitud a los ECMPO, no se pueden presentar otras solicitudes de concesiones como la salmonera, y esto ha sido bastante problemático para la industria.
Daniela Zamora, presentadora: [00:12:53] Esto supuso una importante victoria para FIMA y para la comunidad Kawésqar, pero no fue más que el inicio. Le siguieron varias demandas contra otras tantas declaraciones de empresas para instalarse en la Reserva Nacional y en cada una de ellas, Maca y su equipo hicieron todo lo posible para incorporar el conocimiento de la comunidad y la cosmovisión Kawésqar en los tribunales.
Macarena Martinic, FIMA: [00:13:15] Es un equilibrio que en cierto modo hay que alcanzar. Evidentemente no, no podemos presentar una acción legal basándonos exclusivamente en el conocimiento de la comunidad Kawésqar, porque tenemos que utilizar las herramientas del derecho y tenemos que convencer al tribunal. Pero al mismo tiempo ese saber es valioso y podría incluso ayudar a moldear la propia ley.
Daniela Zamora, presentadora: [00:13:36] Construyeron su resistencia contra la industria salmonera sobre dos estrategias clave, como las llama Macarena. Primero, se enfrentaron a la decisión del Servicio de Evaluación Ambiental con una herramienta que se llama “recurso de reclamación administrativa general”. Suena técnico, pero en esencia significa que si logras demostrar que la empresa mintió sobre los riesgos ambientales del proyecto, el gobierno puede detenerlo. Esta estrategia se convirtió en el complemento jurídico del conocimiento que el pueblo Kawésqar ya tenía. Sabían que las salmoneras provocaban daños mucho mayores de los que reconocían, pero debían probarlo ante el Servicio de Evaluación Ambiental. Y la prueba llegó por mar. Habían visto cómo el mismo barco recogía trabajadores de distintas granjas de salmón en diferentes puertos de Magallanes.
Macarena Martinic, FIMA: [00:14:25] Bueno, algo que fue clave para el tribunal era que era un solo barco que llevaba a los trabajadores. A los mismos trabajadores los pasaba a buscar y los llevaba de Natales de Puntarenas a los centros. Entonces, finalmente era una gran operación que estaba toda conectada.
Daniela Zamora, presentadora: [00:14:41] Al investigar, FIMA y la comunidad descubrieron que aunque estas granjas figuraban como proyectos independientes, en realidad todas pertenecían a la misma empresa noruega: Nova Austral. Por lo que argumentaron entonces que el impacto ambiental debía evaluarse de forma conjunta. FIMA y la comunidad Kawésqar llevaron el caso a la Corte Suprema de Chile y lo ganaron. La victoria en la Corte Suprema estableció un precedente para seguir avanzando.
Macarena Martinic, FIMA: [00:15:08] Fue un fallo súper importante, no solo porque ya no se podrían desarrollar esos proyectos en esta zona, en la Reserva Nacional Kawésqar, sino porque esa decisión de los jueces fue fundamental para otros casos que involucraban salmoneras porque establecían la necesidad de que se hiciera una evaluación integral cuando los proyectos estaban uno al lado del otro y que se evaluasen los impactos sinérgicos que el conjunto incluso puede producir nuevos impactos. Y esa observación integral de los centros antes no se estaba haciendo.
Daniela Zamora, presentadora: [00:15:42] Luchar contra proyectos que ya están en marcha es algo difícil y lleva mucho tiempo. Tan sólo este caso llevó ocho años de idas y venidas con el sistema judicial. ¿Pero qué pasaría si se pudiera detectar un proyecto antes de que comenzara? La segunda estrategia consistió en evidenciar las mentiras de las propias empresas. FIMA y la comunidad Kawésqar encontraron declaraciones en las que se aseguraba que la ciudadanía había tenido oportunidad de opinar sobre el proyecto, cuando en realidad nunca ocurrió. Y la estrategia funcionó. Se rechazaron las declaraciones de tres granjas de salmón, obligándolas a reiniciar todo el proceso. Otra victoria para la comunidad Kawésqar.
Macarena Martinic, FIMA: [00:16:24] Conseguimos que la Corte Suprema reconociera que no había habido participación pública en los procesos, cuando sí debió haberlo y por ende se había vulnerado el derecho a la participación de las personas que representamos y el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. Y gracias a esa decisión, todos estos proyectos de centros de engorda de salmones tuvieron que volver al inicio de su evolución ambiental y abrir procesos de participación ciudadana, lo que fue súper bueno porque la comunidad tuvo más tiempo, pudo organizarse e hicieron muchísimas observaciones en estas nuevas evaluaciones.
Daniela Zamora, presentadora: [00:16:59] Pero la cría de salmón no es la única amenaza para esta comunidad. La minería de carbón también implica un riesgo ambiental y social considerable. Y ahora los fuertes vientos de la región se han convertido en objetivo de la industria del hidrógeno. Hay al menos 22 proyectos en Magallanes cuya energía se exporta a Europa, aunque esta se presenta como una fuente verde, repite el mismo patrón de daño a las comunidades que otras formas de extracción de recursos. Todo apunta a que la comunidad Kawésqar tendrá que seguir defendiendo su territorio en el futuro. Para prepararse, FIMA ha trabajado con Leticia y otras personas de la comunidad para fortalecer sus conocimientos sobre el derecho y su capacidad para usarlo de manera autónoma. ¿
Macarena Martinic, FIMA: [00:17:43] ¿Cómo trabajamos con las comunidades más allá de la estrategia jurídica? Lo primero es el empoderamiento jurídico, o sea, estos talleres que nosotros hacemos enmarcados en procesos de acompañamiento de largo plazo. Transmitimos este conocimiento de cómo usar el derecho.
Daniela Zamora, presentadora: [00:18:06] Era difícil saber si los esfuerzos de FIMA estaban dando resultados, si realmente se estaba generando capacidad en la comunidad. Pero entonces ocurrió algo.
Macarena Martinic, FIMA: [00:18:16] Puntualmente estaba con una compañera de FIMA y nos llama Leticia y nos comenta que nos envía un documento jurídico. Este documento era un requisito, estaba hecho para aportarle a una evaluación ambiental que en ese momento estaba abierta. Y nosotros estábamos ahí organizando nuestra carga de trabajo y creíamos que necesitaba que le presentáramos esto y era algo que no teníamos considerado. Le preguntamos de qué se trataba, qué necesitaba. Si estaba pensando como que nosotros hiciéramos esto, que queríamos conversarlo. Y nos respondió que no, que nos lo enviaba para que estuviésemos al tanto y para que estuviésemos al tanto “¿de qué?”, le preguntamos. “Para que sepan que ya presentamos esto.” Y efectivamente, ella misma había elaborado el documento y ya lo había presentado y la verdad que nos notificara simplemente fue tan satisfactorio. Nos dio la esperanza de que efectivamente este conocimiento se puede sacar de los abogados que no tienen que ser siempre los abogados, las abogadas que están detrás y evaluando, haciendo eso, escribiendo y presentando todas estas cosas, sino que también las comunidades van impregnándose de este conocimiento e incluso apropiándose y haciéndolo por su cuenta. Esto realmente le dio sentido a nuestro trabajo.
Daniela Zamora, presentadora: [00:19:31] Al mismo tiempo que Maca y su equipo ayudaban a la comunidad a entender el derecho, también se aseguraban de que éste incluya el saber de la cosmovisión Kawésqar. Y esto se puso a prueba en el caso del canal Kirke hace poco.
Macarena Martinic, FIMA: [00:19:45] Hace poco tuvimos estas audiencias en Valdivia. Es un proyecto del Gobierno regional que pretende dinamitar un canal, un canal sagrado importantísimo para las comunidades que quieren detonarlo, para engancharlo, para que puedan cruzar barcos más grandes. Se trata del canal Kirke. Es un lugar preciosísimo, habitado por animales, aves, paisajes únicos y lleno de significados para los cowboys. Ahí las mujeres navegaban antiguamente, les enseñaban a sus hijos a navegar y a reconocer el territorio. Un lugar que tiene un significado especial si es que el canal Kirke se ponía bravo, los Kawésqar no podían cruzar. La sabiduría Kawésqar les enseñaba entonces a los jóvenes Kawésqar a esperar y a entender que quizás ese no era el momento para cruzar porque el canal no quería que pasasen por ahí. Pero el gobierno regional, desde una lógica totalmente distinta, quiere dinamitar este canal para que pasen barcos más grandes en todo momento, porque resulta que ahora en ciertos momentos es peligroso para ellos.
Daniela Zamora, presentadora: [00:20:48] Hace varios meses FIMA presentó sus alegaciones para proteger el canal. Además de los argumentos técnicos y jurídicos, incluyeron la cosmovisión que Kawésqar, que defiende una relación con la naturaleza más respetuosa y menos extractiva.
Cinta de archivo de Macarena Martinic, FIMA: [00:21:03] Y si es que me lo permite, señor ministro Presidente, para leer un fragmento de los relatos de este informe antropológico: “No lo puedes mirar porque dicen los antiguos que los atrae. Entonces el que navega y ve la tromba sabe para dónde se va a ir. Entonces ahí nosotros, todos escondidos…”
Macarena Martinic, FIMA: [00:21:20] Bueno, se elaboraron informes, se documentó estos relatos Kawésqar, antropólogos también hicieron investigaciones, se cotejó también con testimonios de las comunidades Kawésqar. Hoy día esta es una comunidad cuyo conocimiento es principalmente de transmisión oral y la verdad es que espero poder contarles en un par de meses que esta estrategia de incluir la cosmovisión está dando resultados. La audiencia fue un aporte importante; había mucha gente presente. Fue bien emocionante.
Daniela Zamora, presentadora: [00:21:51] El caso del canal Kirke y la resistencia a las granjas de salmón muestran cómo las victorias progresivas toman tiempo y los años que se necesitan para que lleguen esas victorias, esa larga espera puede alimentar la frustración de la comunidad.
Macarena Martinic, FIMA: [00:22:05] La frustración está siempre cerca y muy presente durante todo el proceso. Es difícil de manejar porque no es solo un sentimiento, sino que debilita la organización, puede erosionar los vínculos entre las comunidades, incluso puede generar desconfianza hacia la estrategia de parte de las comunidades. El tiempo en sí mismo es un reto y por eso lo conversamos con las comunidades desde el inicio. Creo que lo más importante es asegurar que el trabajo no sea únicamente jurídico, porque sabemos que después de los procesos largos, incluso con un fallo favorable, eso no garantiza justicia para todos los territorios. Y ahí es que se ha vuelto aún más relevante el trabajo de empoderamiento jurídico que se puede hacer por fuera de la estrategia jurídica.
Daniela Zamora, presentadora: [00:22:48] Y como si la espera y la incertidumbre no fueran suficientes, FIMA y la comunidad Kawésqar enfrentan otro gran desafío: un falso discurso que los presenta como enemigos del desarrollo y el progreso y la narrativa suena más o menos así.
Macarena Martinic, FIMA: [00:23:05] Bueno, hemos escuchado cosas como: “que se meten en todo”, “que amenazan nuestros modos de vida”, “que amenazan nuestro trabajo en la región”, “que tienen sus propios intereses conservacionistas las ONG”, “que están financiadas por el internacionalismo”. Son discursos realmente antiguos, pero que están creciendo en los últimos años en Chile. Y esto es realmente fuerte desde la industria salmonera. Creemos que proviene de las empresas principalmente, pero realmente no son sólo ellas las que los propagan, también son los medios de comunicación, son los mismos trabajadores, son otras familias que escuchan esto y así se va ampliando.
Daniela Zamora, presentadora: [00:23:48] Incluso dentro de la comunidad Kawésqar existen diferentes puntos de vista. Hay quienes defienden el mar y quienes dependen de la industria salmonera para ganarse la vida y alimentar a sus familias.
Macarena Martinic, FIMA: [00:24:01] Sí, por supuesto. Probablemente hay más familias Kawésqar que trabajan para la industria salmonera o simplemente que no tienen interés en recuperar la cosmovisión. Y está bien que así lo decidan. Pero eso es porque nosotros trabajamos con las comunidades Kawésqar, que se denominan a sí mismas “las comunidades que defienden el mar”. No es algo inherente al ser Kawésqar, sino que son estas familias que buscan este objetivo de protección del Kawésqar Waes y de recuperar su cosmovisión. Uno de los impactos de hecho que denuncian es cómo las industrias salmoneras van deteriorando también el tejido social. Las comunidades Kawésqar ya están súper fragmentadas también, y estas divisiones que se van generando internamente entre quienes son pro salmoneras, quienes son pro defensa del Kawésqar Waes, también son divisiones que están muchas veces impulsadas por estos mismos discursos de las empresas.
Daniela Zamora, presentadora: [00:24:57] FIMA y los Kawésqar que defienden el mar llevan ya tiempo recibiendo ataques sin fundamento por su lucha contra la cría del salmón. Pero esto ha empeorado últimamente. Hace algunos años FIMA estaba realizando un taller de empoderamiento jurídico en Puerto Natales cuando la situación dio un giro.
Macarena Martinic, FIMA: [00:25:17] Bueno, era un taller abierto y estamos ahí enseñándoles a las personas algo súper básico: cómo presentar una denuncia ante la Superintendencia del Medio Ambiente. Pero hacía un par de meses habíamos ganado varios juicios en la industria salmonera y por supuesto, los trabajadores estaban súper molestos. Llegaron muchísimos trabajadores, no nos dejaban hablar, se dedicaban a hacer preguntas insidiosas como por qué estamos aquí, qué nos había traído aquí, por qué les estamos quitando trabajo. Éramos tres mujeres y nos trataron con condescendencia, que no sabíamos lo que hacían, que no sabíamos cuál era su trabajo. Nosotros tratábamos de continuar con el taller y ellos nos interrumpían y hacían preguntas también de cómo “ustedes saben cuánto pesa una jaula con salmones” o “cuántos salmones se crían dentro de una jaula”. Como tratándonos de demostrar que nosotros no conocíamos el trabajo como ellos. Y así muchas cosas fuera de lugar, solo para desacreditarnos. No pudimos concluir el taller, de hecho, tuvimos que frenarlo.
Daniela Zamora, presentadora: [00:26:15] Este fue solo uno de muchos casos. Maca y su equipo saben bien cuáles son los poderes que hay detrás.
Macarena Martinic, FIMA: [00:26:23] El discurso anti-ONG no es algo solamente de la industria salmonera, sino que también tiene harto apoyo en el Parlamento, que en general es más conservador y se va montando un discurso. Es súper fuerte. Y que apela al miedo de las personas. Apela también a la inseguridad que hay en los puestos de trabajo, cosas que no son ciertas, pero por supuesto que va dividiendo la comunidad. Se van generando divisiones y ¿quiénes son las que se ven más afectadas finalmente en el territorio? Son las defensoras ambientales, las comunidades indígenas y se va generando un clima súper hostil y que finalmente tiene consecuencias para su seguridad.
Daniela Zamora, presentadora: [00:27:10] FIMA ha respondido a estos ataques con transparencia. Ha publicado pruebas claras en defensa de su trabajo en su página web y ha publicado columnas de opinión en medios de comunicación prestigiosos. Pero están empezando a ver cómo todo esto puede ser una trampa.
Macarena Martinic, FIMA: [00:27:25] No queremos que la gente piense que ocultamos algo, y no es así. Todo nuestro trabajo es público y todo nuestro financiamiento también es público. También, por otro lado, no queremos dedicar tiempo y desgastar innecesariamente en responder a todas las contingencias y dedicar toda nuestra energía en defendernos después de cada vez que nos acusan públicamente. Entonces hay que ir haciendo un balance siempre más en el caso a caso. Y lamentablemente también hemos tenido que enfrentar SLAPPs, y ya estas demandas nos dedican tiempo, energía.
Daniela Zamora, presentadora: [00:28:04] Los Strategic Lawsuits Against Public Participation o SLAPP, por sus siglas en inglés, son demandas estratégicas en contra de la participación pública. En resumen, se trata de demandas falsas que se presentan para acosar o silenciar a defensoras y defensores de la justicia, a menudo por parte de las mismas empresas a las que se busca responsabilizar.
Macarena Martinic, FIMA: [00:28:26] No queremos dedicar tiempo a defender nuestro trabajo, cuando la verdad es que nosotros deberíamos estar dedicando nuestro tiempo y energía a hacer nuestro trabajo, a defender el medio ambiente, a protegerlo y apoyar a las comunidades. Pero son batallas que hemos tenido que dar. Hemos tenido que defendernos en tribunales en contra de acusaciones y demandas legales que no tienen sustento alguno. Y no ha sido nada fácil.
Daniela Zamora, presentadora: [00:28:51] Este tema del relato pesa mucho en FIMA y es un reto compartido por muchas organizaciones de justicia comunitaria en el mundo. Para contrarrestar narrativas falsas, a menudo se pregunta a las comunidades por su versión, su contrarrelato.
Macarena Martinic, FIMA: [00:29:06] Lo más normal es que el trabajo sea súper reactivo porque vienen las comunidades a pedirte ayuda, porque hay una amenaza o hay un daño ocurriendo. Tenemos que litigar, tenemos que presentar demanda judicial y esto suele ser súper reactivo. Generalmente cuando ya hay una amenaza y hay un daño ocurriendo. Pero trabajar una narrativa de manera preventiva, también trabajar con las comunidades, ver qué es lo que ellas desde su forma de ver, cómo es que ellas ven el territorio, cómo es que ellas quieren construir su formas de vivir acá, es una forma desde el inicio, de trabajar de manera más propositiva, más preventiva también y sobre todo considerar que un relato poderoso, es el relato que se construye desde abajo y que se crea a partir de las mismas comunidades y no imponer tampoco ninguna narrativa que venga desde afuera. Eso no sirve.
Daniela Zamora, presentadora: [00:30:01] Maca nos recuerda que, en cierto modo, el contrarrelato, la respuesta que da la comunidad a la pregunta de cuál es su versión del desarrollo, cómo les gustaría que fuera el futuro económico para sus hijas, hijos e hijes, es simple, pero también compleja.
Macarena Martinic, FIMA: [00:30:18] Y tienen ese imaginario o esa idea de aspiración de que la cosmovisión Kawésqar es algo desde el cual ellas puedan vivir plenamente, desde el cual puedan construir su vida, vivirla y no tener que defenderla, sino que sea respetada. Pero siguen atravesando por un momento difícil y todavía tienen que defenderla y protegerla. En el fondo, resistir para que esta no se pierda. Vienen de un pasado muy distinto. Y todos estos elementos estructurales que ya conversábamos, que se entrelazan, el colonialismo también promueve su pérdida y, en cierto sentido, su modo de ellas también ha cambiado muchísimo. Pero los marcos jurídicos, las normas indígenas que buscan supuestamente proteger a las comunidades exigen al mismo tiempo demostrar esta identidad indígena y esta identidad indígena se ve de una manera como súper folclórica o intacta, como si las comunidades hubiesen estado cristalizadas en el tiempo y no tuviesen la posibilidad de poder evolucionar y adecuarse también a la globalización, el desarrollo de las ciudades, como queramos nombrarlo. Y eso impide también, por supuesto, que ellas puedan utilizar estas herramientas que supuestamente están pensadas para proteger su identidad indígena. Lo que ellas quieren es dejar de estar a la defensiva, dejar de tener que estar defendiendo su cosmovisión y que simplemente puedan vivir plenamente de la manera que ellas sí lo sientan libremente. En el fondo, que se puedan autodeterminar.
Daniela Zamora, presentadora: [00:31:59] Le pedí a Maca que compartiera con nosotras una receta de una comida o una bebida que reflejara el espíritu de Magallanes y de esta historia.
Macarena Martinic, FIMA: [00:32:08] Bueno, pienso en el calafate. El calafate es un fruto típico de la región y su recolección hasta el día de hoy es una actividad súper importante para toda la región y también para las comunidades Kawésqar, y esto desde tiempos ancestrales. Si vas a Magallanes hoy día encuentras productos de calafate por todas partes y tiene un sabor ácido perfecto para esa tierra fría y hermosa. Y yo personalmente lo usaría para preparar un pisco sour, un trago típico chileno-peruano en el que hoy día también se usa el calafate. Contiene pisco, azúcar, limón y ahí le agregas el sirope de calafate a gusto. Yo lo recomiendo. Es que nunca puede salir mal.
Daniela Zamora, presentadora: [00:32:58] Tuve la oportunidad de probar el dulce de la mítica baya de calafate en un pequeño tarro de mermelada que una compañera trajo desde Chile. Se dice que cualquiera que coma calafate se sentirá en la Patagonia y pude comprobarlo. Su color profundo, su textura espesa y su sabor salvaje me transportaron de inmediato a Magallanes y a la lucha de los pueblos Kawésqar por preservar sus formas de vida y defender su dignidad. Este episodio en español fue conducido por mí, Daniela Zamora, con el apoyo de Luciana Bercovich y Marta Almela. El episodio original fue producido por Poorvi Chitalkar con Jackie Sofia como directora de producción. El diseño de sonido estuvo a cargo de Mohamad Khreizat y Andrés Pacheco-Girón. El apoyo editorial estuvo a cargo del equipo de comunicaciones de Namati y también contamos con el apoyo de Anuradha Joshi, Claudia Cote y Catalina Marino. Un agradecimiento enorme a Macarena Martinic y a Gabriela Simonetti Grez de FIMA, por contarnos su historia. Este proyecto es gracias al apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá y Global Affairs Canada. “La Olla Colectiva”: recetas para que las comunidades conozcan, usen y transformen el derecho es una producción conjunta de Namati y la Grassroots Justice Network. Para formar parte de la red y seguir nuestro trabajo, visita www.grassrootsjusticenetwork.org, y encuéntranos en YouTube, X (antes Twitter) y Facebook como @grassrootsjn.