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En los asentamientos informales de Mukuru, Kenia, una mujer se cansa de no tener un baño en su propia casa. Lo que comienza como una lucha individual termina movilizando a toda la comunidad.
Jane Weru y Patrick Njoroge, de Akiba Mashinani Trust, acompañan a 300,000 personas que viven en situación de pobreza, sin servicios básicos y al borde del desalojo, en su lucha por usar el poder del derecho y transformar los asentamientos desde adentro.
Edición en español: Daniela Zamora es la anfitriona de esta edición, adaptada al español en colaboración con Luciana Berocich y Marta Almela.
Podcast original: A Common Pot, producido en inglés por Jackie Sofia y presentado por Poorvi Chitalkar.
La Olla Colectiva: Recetas para que las comunidades conozcan, usen y (trans)formen el derecho es una producción conjunta de Namati y la Grassroots Justice Network. Este proyecto no habría sido posible sin el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) y Global Affairs Canada.
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Daniela Zamora, presentadora: [00:00:00] La mayoría de nosotros no pensamos dos veces antes de ir al baño. Es algo tan cotidiano que ni siquiera lo notamos. Hablar de ello, además, puede ser un tabú. Pero en los asentamientos informales de Mukuru, en Nairobi, la capital de Kenia, es algo en lo que la gente, especialmente las mujeres, deben de pensar todo el tiempo. Nuestra historia comienza justamente ahí, en lo más básico, en el saneamiento y en el acceso al agua, servicios esenciales que tantas y tantos damos por sentados.
Dorice Bosibori (Cinta de archivo) [00:00:34] Mi nombre es Doris Bisibori Moseti y vivo en Mukuru. Llevo ya 14 años viviendo en Mukuru.
Jane Weru, AMT: [00:00:42] Cuando Doris llegó a Mukuru, no llevaba mucho tiempo en Nairobi. Ella venía de su aldea natal en Kishi, al oeste de Kenia. Llegó a la ciudad casi como una nueva migrante con la ilusión que muchas personas tenemos cuando migramos. Pensamos en oportunidades, en luces, en algo mejor. Pero al llegar lo que las sorprendió fueron las condiciones de vida, entre ellas el saneamiento, porque aunque en su comunidad había problemas, el acceso a baños y servicios básicos no era uno de ellos. Entonces Doris se enfrenta a la dura realidad de esta ciudad llena de luces, que es que el saneamiento es un problema enorme. Y no solo eso, también se enfrenta con la indignidad de ser mujer en este contexto. Recuerdo que una vez Doris me contó lo que ocurrió cuando su familia fue a visitarla desde su aldea y bueno, ellos pensaban que venían a Nairobi, a una ciudad limpia, brillante y moderna. Y ella, claro, que había preparado todo con mucha ilusión. Les cocinó una comida deliciosa y pasaron un tiempo muy lindo juntos. Pero después de comer, como a cualquiera le pasa, alguien preguntó: “Doris, ¿podemos usar el baño?” Entonces ella los acompañó por el asentamiento hasta el baño comunitario por el que debían pagar cada vez que lo usaban. Entonces el problema era que de noche, esos baños suelen cerrar temprano. Y aun cuando estuvieran abiertos, es muy inseguro para una mujer salir sola. Y muchas mujeres nos contaron que por eso guardaban cubetas o latas debajo de la cama, para que durante la noche las pudieran usar para ir al baño. Entonces imagínate eso. Las casas en Mukuru son pequeñas, de una sola habitación, de unos tres metros cuadrados, donde vive toda una familia de tres o cuatro personas. ¿Qué significa esto? Que como mujer tienes que usar esa cubeta enfrente de tus hijas, de tus hijos o de tu esposo. Y esto es una experiencia profundamente humillante. Y lo es más cuando están menstruando.
Daniela Zamora, presentadora: [00:03:25] En este episodio nos embarcamos en un viaje con la organización Akhiba Mashinani Trust, miembro de la Grassroots Justice Network. Lo que empieza como un esfuerzo para prevenir desalojos y mantener a las personas en sus hogares pronto se transforma en un movimiento comunitario masivo y participativo. Todo un asentamiento de más de 300,000 personas organizándose y participando en la lucha. Una lucha no sólo por sus derechos y servicios básicos, sino también por la dignidad y la justicia. Te saluda Daniela Zamora. Quédate con nosotras.
Daniela Zamora, presentadora: [00:04:08] Bienvenidas, bienvenidos y bienvenidas a “La Olla Colectiva”: un podcast en el que exploramos historias, estrategias y recetas para avanzar hacia la justicia social y generar cambios estructurales en diversos rincones del mundo. Antes de empezar con nuestra historia, permítanme una nota aclaratoria. Este episodio es la versión en español de un episodio original en inglés de nuestro podcast. Acá un post producido por Poorvi Chitalkar. En este episodio, las voces de las y los invitados originales estarán dobladas al español. Esta es Jane.
Jane Weru, AMT: [00:04:57] Hola. Me llamo Jane Weru y soy directora ejecutiva de Akhiba Mashinani Trust. El Akhiba Mashinani Trust, por sus siglas en inglés, AMT, se encuentra en Kenia. Su trabajo se centra en los asentamientos informales. AMT lleva trabajando con el asentamiento informal de Mukuru en Nairobi durante años. Trabajan estrechamente con el mayor movimiento social de Kenia llamado Muungano wa Wanavijij. El movimiento surgió a mediados de los 90, después de un aumento en el número de desalojos forzosos en asentamientos informales.
Patrick Njoroge, AMT: [00:05:34] Me llamo Patrick Njoroge y soy el subdirector de Akhiba Mashinani Trust.
Daniela Zamora, presentadora: [00:05:38] Este es Patrick y junto con Jane, son un dúo poderoso, y cuando hablan de Mukuru, se siente la profunda conexión que tienen con la comunidad.
Jane Weru, AMT: [00:05:46] Mukuru es un asentamiento densamente poblado. Alberga cerca de 100,000 hogares en apenas 689 acres de tierra. Es un lugar con muchísima población y muy pocos servicios básicos. La mayoría de las vías son senderos y veredas y apenas hay carreteras para vehículos. Pero lo más sorprendente es que en Mukuru las calles no son solo calles. Si tú vas a Mukuru alrededor de las 18:00 de la tarde, Mukuru está lleno de vida. Las madres que regresan del trabajo se detienen en los puestos para comprar verduras frescas. También ves a los jóvenes solteros haciendo fila para llevar chapatis recién hechos en la famosa carretera Chapati, entonces imagina el aroma del pan llenando el aire. Las calles están llenas de niños saliendo de la escuela. Unos juegan a la pelota, otros pedalean en bicicleta por las calles recién pavimentadas. Algunos incluso patinan. Las carreteras no son solo un lugar de tránsito. Son espacios vivos que cambian en diferentes horas del día. Y cuando cae la noche, las personas mayores sacan sus sillas y las colocan en medio de la calle. Como casi nadie tiene coches privados, cuando deja de pasar el transporte público, la carretera se convierte en su sala de estar. Y allí conversan, cantan. Los niños siguen jugando y a lo lejos escuchas aplausos, seguramente alguien está festejando un gol del Manchester United. Y toda esta magia se mezcla con el olor penetrante de los desagües. Entonces es una combinación de cosas muy buenas y muy malas, pero sigue siendo el hogar de la gente de Mukuru. Sigue siendo un lugar vivo, vibrante y lleno de esperanza.
Daniela Zamora, presentadora: [00:07:59] Al principio, Mukuru era una tierra propiedad del gobierno. Se suponía que iba a usarse para fines industriales, por lo que se arrendó bajo contratos a largo plazo a empresarios e industriales favorecidos y personas con conexiones políticas. Las condiciones eran claras: debían desarrollar el terreno en dos años o devolverlo al Estado para que alguien más lo hiciera. Pero nunca se desarrolló. Pero quienes tenían esos contratos a largo plazo se quedaron con ellos y mientras tanto comenzaron a levantarse estructuras semipermanentes. Los dueños de las tierras vieron una oportunidad y empezaron a lucrar con quienes llegaban a vivir allí. Hoy, en esos 689 acres o casi 300 hectáreas, hay más de 100,000 viviendas. En 2012, un grupo de hombres llegó a la oficina de AMT. Jane estaba ahí y recuerda ese día.
Jane Weru, AMT: [00:08:58] Nos dijeron que habían escuchado que si no compraban la tierra donde vivían, los desalojarían y ellos querían saber si nosotros podíamos prestarles dinero. AMT tenía un pequeño fondo comunitario, así que dijimos: “Sí, probablemente”. Y así fue como empezaron las negociaciones.
Daniela Zamora, presentadora: [00:09:19] Sin embargo, antes de que pudieran finalizar el acuerdo…
Jane Weru, AMT: [00:09:24] Llegaron más grupos con la misma petición por la misma tierra y ahí entendimos que el problema era más grande, era estructural. Lo primero que hicimos fue trabajar con la gente para frenar los desalojos y movilizamos a la comunidad para manifestarse. Y con esto logramos una orden judicial, una medida cautelar con el apoyo de Katiba Institute.
Daniela Zamora, presentadora: [00:09:51] Pero esto no era más que una curita sobre un problema mucho mayor. Porque Mukuruno solo es una comunidad vibrante, también es un terreno extremadamente valioso.
Jane Weru, AMT: [00:10:04] El valor de la tierra en Mukuru ha subido tremendamente. Hoy en día un acre de tierra cuesta por lo menos 1 millón de dólares. Y eso es muchísimo, especialmente en África. Por eso hay tanto interés en expulsar a quienes viven allí. Y durante años hemos luchado para que la tierra permanezca en manos de la gente pobre.
Daniela Zamora, presentadora: [00:10:29] Imagínate lo siguiente: vives en la pobreza, en una pequeña parcela de tierra, siempre bajo la amenaza de desalojo por parte del “dueño del asentamiento”. Mientras tanto, tienes que pagar la luz, las facturas y asegurarte de que no das una excusa más a nadie para que te echen. Y por si fuera poco, tus conciudadanos y tu propio gobierno tienen ideas equivocadas de quién eres y el valor que tienes para la sociedad.
Jane Weru, AMT: [00:10:57] Creo que mucha gente piensa que los habitantes de los asentamientos informales se aprovechan de la ciudad y que no pagan por los servicios. Pero la verdad es que esto no puede estar más alejado de la realidad. Los habitantes de los asentamientos informales pagan mucho más, por mucho menos y de mucha peor calidad que el resto de la gente en la ciudad de Nairobi. Y lo que sucede y la razón por la que pagan mucho más que el resto es porque el Estado está ausente. Y este vacío lo cubren intermediarios que en Nairobi los llamamos cárteles.
Daniela Zamora, presentadora: [00:11:37] Estos cárteles roban servicios estatales como agua y electricidad, y luego los venden a la gente del asentamiento a precios casi el doble de lo que paga el resto de las personas en Nairobi. Eso es lo que llaman…
Patrick Njoroge, AMT: [00:11:52] …la penalización de la pobreza.
Daniela Zamora, presentadora: [00:11:54] Patrick nos explica cómo funciona esta penalización de la pobreza.
Patrick Njoroge, AMT: [00:11:59] Pensemos en el tema del agua, en Mukuru se vende normalmente en botellas de 20 litros, cada una cuesta entre cinco y 20 chelines. Si comparas esa misma cantidad con la empresa pública, valdría unos 60 centavos. La gente de Mukuru paga entre cuatro y 19 chelines más por el mismo servicio que el resto de la ciudad.
Daniela Zamora, presentadora: [00:12:24] Jane, Patrick y el equipo de AMT se dieron cuenta de que tenían que plantearse una pregunta más profunda si realmente querían enfrentar la penalización de la pobreza que había atrapado a tantas personas en Mukuru.
Jane Weru, AMT: [00:12:39] ¿De quién es realmente Mukuru? ¿Quién lo gobierna? ¿Cómo funciona ese gobierno? Y ¿cuál es su relación con las agencias estatales y con los líderes informales?
Daniela Zamora, presentadora: [00:12:51] Jane y Patrick son parte de la Grassroots Justice Network. En esta red, las personas que trabajan en empoderamiento jurídico usan la investigación para responder a este tipo de preguntas y utilizar los datos para guiar el cambio. Su investigación reveló cómo las estrategias de los cárteles desviaban recursos del Estado y no solo los residentes perdían dinero, también el propio gobierno de la ciudad de Nairobi.
Jane Weru, AMT: [00:13:18] Con esta investigación nos acercamos al condado de Nairobi y les preguntamos: “¿Sabían que esto ocurre?” Y respondieron que no. Cuando compartimos nuestros datos sobre la penalización de la pobreza a la que se enfrentaban los residentes de Mukuru, se sorprendieron porque ellos realmente pensaban que la gente que vivía en asentamientos informales no pagaba por los servicios. Entonces preguntaron: “¿Qué podemos hacer para resolverlo?”
Patrick Njoroge, AMT: [00:13:52] Entonces, por suerte, Jane, que tiene formación jurídica, dijo: “Vamos a pensarlo y volvemos con una respuesta”. Y la propuesta fue declarar Mukuru como una “Zona de Planificación Especial” o SPA, por sus siglas en inglés.
Jane Weru, AMT: [00:14:08] Porque si Mukuru se convertía en una Zona de Planificación Especial, podríamos empezar a trabajar con los residentes para buscar soluciones a los retos que se enfrentaban.
Patrick Njoroge, AMT: [00:14:20] Y el condado dijo: “De acuerdo, hagamos eso”.
Daniela Zamora, presentadora: [00:14:23] Este es el corazón del empoderamiento jurídico, combinar el poder del derecho con el poder de la gente. AMT usó una disposición legal ya existente para declarar una Zona de Planificación Especial o SPA, por sus siglas en inglés. Y la sumó a la fuerza de la organización comunitaria. Pero ¿qué es exactamente una zona de planificación especial?
Jane Weru, AMT: [00:14:46] De acuerdo con la legislación de Kenia, el gobierno del condado puede declarar una zona que tenga oportunidades o retos especiales de desarrollo como zona de planificación especial. Una vez que se declara Zona de Planificación Especial, el gobierno del condado tiene la obligación de desarrollar planes para la reurbanización que responda a las necesidades de esta área.
Daniela Zamora, presentadora: [00:15:13] El desafío era claro: AMT y sus aliados debían convencer al gobierno de que Mukuru no solo merecía ser reconocida como una zona de planificación especial, sino que esa designación debía hacerse pensando en sus propios habitantes, que es una comunidad mayoritariamente empobrecida. La gran pregunta era: ¿cómo consiguió AMT que el gobierno le prestara atención?
Jane Weru, AMT: [00:15:36] Creo que en primer lugar fue entender los números. Creo que se sorprendieron de que viviera tanta gente en esta zona y se dieron cuenta de que no podían desalojar 100,000 hogares. No puedes levantarte un día y demoler 100.000 casas. Así que este era un tema cerrado, pero era un problema que tampoco iba a desaparecer y tenían que comenzar a resolverlo. Y en segundo lugar, también suponía un riesgo de salud pública para la ciudad, porque casi todos los años había un brote de cólera en Mukuru y Mukuru se encuentra muy cerca del aeropuerto. Y creo que el Gobierno se dio cuenta de que este era un enorme riesgo reputacional que podía estallar en cualquier momento.
Daniela Zamora, presentadora: [00:16:26] AMT sabía, con datos y cálculos en mano, que Mukuru tenía un valor económico enorme. Los cárteles y los “dueños del asentamiento” estaban enriqueciéndose a costa de quienes apenas sobrevivían ahí.
Jane Weru, AMT: [00:16:39] Creo que cuando ves un asentamiento informal lo primero que te viene a la cabeza es que no hay nada más que pobreza, nada de dinero. Pero no es así. Son zonas vibrantes, con una economía vibrante. Por ejemplo, tenemos el dato de que el 94% de la gente que vive en Mukuru son inquilinos y pagan renta. En aquel momento los inquilinos estaban pagando unos 2,000 chelines por una casita de tres por tres. Sin servicios. Si haces las cuentas, los dueños del asentamiento estaban cobrando en aquel momento casi 2 millones de chelines y libres de impuestos cada mes en alquileres.
Daniela Zamora, presentadora: [00:17:26] En otras palabras, el gobierno entendió que en vez de que los cárteles y los dueños de las tierras acapararan los recursos, pudiera ser el propio Estado quien los administrara. Sin embargo, AMT no buscó persuadir a funcionarios en reuniones a puerta cerrada. Si bien recurrieron a su experiencia y formación jurídica para sustentar sus propuestas, tenían claro que esta debía ser, ante todo, una lucha liderada por la comunidad de Mukuru.
Patrick Njoroge, AMT: [00:17:53] También creo que había otra cosa que ayudó la persistencia que tuvo la comunidad de las organizaciones que apoyaban para buscar los cambios. Cada dos días hacíamos una manifestación, ya fuera afuera del condado, en el Ministerio y caminábamos seis kilómetros hasta las oficinas del condado en el distrito financiero, y ahí planteábamos nuestras demandas.
Daniela Zamora, presentadora: [00:18:15] Incluso tenían una canción.
Patrick Njoroge y Jane Weru [00:18:18] [Cantan en suajili]
Jane Weru, AMT: [00:18:39] Esto significa “cierra las puertas, que vienen”.
Daniela Zamora, presentadora: [00:18:48] En 2017, Mukuru fue declarada Zona de Planificación Especial. Fue una gran victoria y el fruto de un enfoque múltiple. Pero en el mundo de la incidencia e injusticia comunitaria, las grandes victorias suelen ser apenas el comienzo. A partir de ahí, fue necesario diseñar un proceso de planificación y para decidir cómo mejorar las condiciones de Mukuru, la propia comunidad debía involucrarse y permanecer involucrada. AMT no quería que la gente de Mukuru participara de forma pasiva. Por el contrario, veían en esto una oportunidad para transformar la manera en que se ejercía la participación comunitaria y se tomaban las decisiones. Y así fue como se pusieron a trabajar.
Jane Weru, AMT: [00:19:35] Una de las primeras cosas que descubrimos después de que Mukuru fuera declarada Zona de Planificación Especial fue que necesitábamos datos sólidos para la planificación. Así que nos pusimos manos a la obra y trabajamos muy de cerca con los residentes para contar cada casa, mapear cada baño e identificar cada uno de los puntos de agua. Y lo que encontramos fue sorprendente. Apenas había 3,500 letrinas para más de 300,000 personas. Eso significa más o menos un baño por cada mil habitantes. Entonces empezamos a hablar con las mujeres y les preguntamos: “¿Qué significa realmente vivir sin un baño?”
Daniela Zamora, presentadora: [00:20:24] Y aquí es donde aparece Doris, la misma mujer que conocía Jane, la que tenía que avisar a sus invitados que no había un baño cerca de su casa. Doris era una activista y una lideresa en Mukuru. Formaba parte de un colectivo de mujeres que ya se reunía mucho antes de que comenzara todo este proceso de la Zona de Planificación Especial.
Patrick Njoroge, AMT: [00:20:49] Así que dijimos: “Vamos a acompañar a las mujeres, vamos a movilizarlas”, porque cuando una mujer habla con la gente, siempre escuchamos movimiento.
Jane Weru, AMT: [00:20:59] Las mujeres al principio eran muy tímidas, no querían hablar de esto abiertamente. Pero con el tiempo dijimos: “¿Saben qué? Si algo falla, no será por nuestra culpa. No es nuestra culpa que tengamos este problema. Así que tenemos que empezar a hablar abiertamente de estas cosas.” Y poco a poco, las mujeres empezaron a contarnos cómo no tener acceso a un baño suponía un gran reto como mujer, porque los únicos baños disponibles eran de pago y tenías que pagar cada vez que lo usabas. Y esto no solo es comodidad, también es dignidad, también es autoestima, porque hay cosas que nunca deberías verte obligada a hacer delante de otras personas. Así que dijeron que querían un baño conectado al drenaje en cada parcela para poder ir al baño cuando lo necesitaran donde lo necesitaran. Porque cabe resaltar que no todas las parcelas tenían baños, de hecho, muy pocos tenían. Eso fue lo que dijeron las mujeres. Y por eso dijimos que “esto es algo que no puede esperar”. Las mujeres dijeron: “Ya no podemos esperar más”.
Daniela Zamora, presentadora: [00:22:18] La campaña: “Ya no podemos esperar más” estaba dirigida al Departamento de Salud Pública del Gobierno de Kenia. Las mujeres exigían dos cosas: una, que se hiciera una investigación sobre las condiciones sanitarias de Mukuru. Y dos, que se estableciera un proceso de planificación para abordar estos retos de salud pública. La rueda de la participación comunitaria había comenzado a girar y AMT estaba allanando el camino.
Patrick Njoroge, AMT: [00:22:47] Finalmente, la declaración sucedió y el condado dijo que había que hacer planes integrales de desarrollo y que estos tenían que estar vinculados a los departamentos del condado y a las distintas áreas temáticas.
Daniela Zamora, presentadora: [00:23:00] Se crearon ocho consorcios; siete de ellos se centraban en los grandes problemas: educación, sanidad, medio ambiente, agua, saneamiento, tierra y otros problemas de planificación e infraestructura. El octavo consorcio desarrolló una estructura de organización comunitaria y comenzó a formar a miembros de la comunidad. La alianza Muungano, que incluía a AMT, Muungano wa Wanavijiji y Slum Dwellers International, trabajó codo a codo en este consorcio.
Jane Weru, AMT: [00:23:33] Creo que muchas veces nos preguntamos cómo organizamos un lugar tan grande y amorfo como Mukuru. Y lo que descubrimos fue que había que empezar desde lo que ya existía, desde la forma en que la gente vive y organiza sus Zonas de Planificación Especial, porque hay una lógica en cómo planifican sus casas, cómo distribuyen sus parcelas. Así que la manera de organizar el trabajo se basó en eso, en la parcela, en la casa. Y eso cambia todo, porque incluso a ese nivel terminas conociendo a tu vecino, tu vecino deja de ser un completo extraño, es alguien con quien conversas, con quien trabajas porque tienes que hablar de cosas tan simples como ¿quién va a limpiar el baño esa mañana? Un baño que es compartido por diez personas.
Daniela Zamora, presentadora: [00:24:26] También es importante señalar aquí que AMT y sus aliadas y aliados no estaban trabajando sólo con un gran asentamiento informal. Técnicamente, Mukuru está compuesto de tres asentamientos.
Patrick Njoroge, AMT: [00:24:39] Tienes por un lado a Mukuru Kwa Njenga, por otro a Mukuru Kwa Reuben y por último a Mukuru Viwandani.
Daniela Zamora, presentadora: [00:24:49] Bueno, ahora vas a escuchar un montón de cifras. Lo importante aquí es la escala. AMT trabaja con 100,000 hogares, unas 300,000 personas, y su objetivo es que todas y todos participen de manera real. Para eso hay que crear un sistema. Así que para que hubiera una representación equitativa, dividieron Mukuru en en 13 segmentos, cada uno con unos 8,000 hogares.
Patrick Njoroge, AMT: [00:25:15] Entonces, ¿cómo desarrollas dentro de cada segmento una estructura que represente también a quienes no pueden hablar por toda la comunidad? Lo que hicimos fue volver al nivel de los hogares dentro de cada segmento. En Mukuru, como mencionó Jane, hay patios con un promedio de diez casas. Eso es lo que llaman ahí una parcela de diez casas. Así que tomamos los datos de todas las personas que vivían en esos patios y las familias de cada patio eligieron a alguien que pudiera ser su representante. Después, diez de esos patios se unían y formaban un grupo de 100 hogares. Y esos grupos eran los espacios donde las comunidades podían reunirse y empezar a discutir los problemas que les afectaban.
Daniela Zamora, presentadora: [00:26:01] Así que por cada 100 hogares, también llamados grupos, había diez representantes que asistían a las reuniones para discutir los problemas de esos tres. Uno era elegido para pasar al nivel de segmento y representar al grupo. Y las y los movilizadores comunitarios, las personas de las que hablamos antes que están recibiendo capacitación, eran quienes ayudaban a implementar todo este enfoque organizado.
Patrick Njoroge, AMT: [00:26:27] Así es como la comunidad fue capaz de sentir que estaba participando en el proceso porque fue estructurado para que todo el mundo tuviera la oportunidad de contribuir. Así que los puntos de vista que se presentaban a nivel del segmento no eran opiniones individuales, sino puntos de vista de la comunidad al nivel del grupo de hogares que se habían debatido y sobre los que había consenso.
Daniela Zamora, presentadora: [00:26:54] Fue muy emocionante ver cómo los miembros de la comunidad tenían un sentido de propiedad y responsabilidad hacia Mukuru. Pero el proceso también tuvo sus problemas. El proceso rompió el estatus quo de los que habían tenido el poder durante tanto tiempo, en concreto, los cárteles y los “dueños del asentamiento” que habían estado cobrando precios exorbitantes por los servicios.
Patrick Njoroge, AMT: [00:27:18] Sí, la verdad no fue fácil, especialmente porque estábamos tratando con muchísima gente. Así que cuando se produjo la declaración, creo que para la mayoría de la gente fue algo bueno. Pero había otros que sentían que no había nada que celebrar, que había que luchar contra ella. Y creo que el primer reto que surgió en el proceso fue la desinformación.
Daniela Zamora, presentadora: [00:27:41] Por ejemplo, para facilitar la recolección de datos, las y los movilizadores comunitarios ayudaban a pintar números en las puertas para llevar un recuento de las casas. Pero los propietarios de los edificios tomaban pintura y pintaban encima de estos números, intentando obstaculizar el proceso de recolección de datos. Hasta que…
Patrick Njoroge, AMT: [00:28:02] Después de unos tres meses, la misma estructura de propietario nos llamó y nos dijo. Patrick y Manny pueden volver a pintar los números. Sabemos que borramos los números que habían pintado nuestras casas. Pensamos que esto de la SPA no era bueno, pero ahora creemos que sí. No queremos quedarnos fuera. Fue todo un proceso.
Daniela Zamora, presentadora: [00:28:24] Pero no todos los retos se resolvieron de manera tan natural. A veces había riesgos reales para la seguridad de las personas.
Patrick Njoroge, AMT: [00:28:32] Por ejemplo, una vez tuvimos una reunión en Viwandani, estábamos reunidos con los movilizadores comunitarios y de pronto un grupo de jóvenes irrumpió diciendo: “Tienen que irse de aquí, no queremos volver a verlos”. Incluso recibí mensajes de un líder diciendo: “Sabemos lo que están haciendo, tómalo como una advertencia. No quiero verte en Mukuru”.
Daniela Zamora, presentadora: [00:28:59] Pero había demasiado en juego y la comunidad no iba a abandonar la lucha. Sabían que el poder estaba en los números y se mantuvieron unidos. También se inspiraron en luchas históricas por la libertad y la justicia en Kenia que sirvieron para aumentar el coraje en esta.
Patrick Njoroge, AMT: [00:29:16] En realidad, teníamos a la mayoría de la comunidad a nuestro lado. Y cuando hacíamos lluvia de ideas con los movilizadores comunitarios, sabíamos que esto iba a ser arriesgado. Y claro, siempre había alguien con un poco de miedo. Pero lo que acordamos fue: “Hay que unirnos”. Incluso algunos ponían ejemplos de la lucha por la independencia en Kenia. “¿Recuerdan los pequeños grupos de luchadores Mau Mau? Seamos como ese grupo. Yo quiero que me recuerden como alguien que hizo un cambio”. Este tipo de apoyo colectivo fue lo que realmente nos ayudó a seguir adelante. Nos dábamos motivación y ánimo mutuamente, con la certeza de que todo iba a estar bien si permanecíamos unidos.
Daniela Zamora, presentadora: [00:30:00] Y a pesar de todos estos retos, Patrick y Jane comenzaron a ver verdaderos éxitos en Mukuru. Habían logrado movilizar a la comunidad e involucrarles en el proceso de planificación. También habían convencido al gobierno de que un proceso de planificación liderado por la comunidad era la manera correcta de proceder. Estos éxitos supusieron una lucha difícil y no querían que se detuviese el impulso. Tenían que asegurarse de que la comunidad seguía involucrada y que el gobierno cumplía sus promesas.
Patrick Njoroge, AMT: [00:30:34] Antes de las elecciones de 2022. La comunidad de Mukuru dijo que necesitaban hacer responsables a sus líderes, que tenían que firmar un acuerdo con ellos y nos pidieron a nosotros, AMT, que les ayudáramos a facilitar las discusiones para que pudieran redactar un manifiesto. La idea era que la comunidad hablara con una sola voz y pusiera sobre la mesa todos los temas que querían que atendieran los nuevos líderes. Así que se hicieron reuniones por segmento, recogiendo opiniones de la gente y la mayoría pedía que los planes desarrollados que tocaban cada área se implementaran sin excusas por los nuevos líderes. Así nació el Manifiesto del Pueblo de Mukuru, el cual plasmaba todas esas demandas. Luego hicieron reuniones municipales con los aspirantes políticos y les dijeron: “Si quieren trabajar con nosotros, tienen que firmar este manifiesto y comprometerse”. Y cada candidato lo firmó.
Daniela Zamora, presentadora: [00:31:32] Líderes gubernamentales en todos los niveles estaban sintiendo la presión para firmar y apoyar los planes de desarrollo liderados por la comunidad de Mukuru.
Patrick Njoroge, AMT: [00:31:41] Y el momento en que comenzó la implementación, vimos al presidente viniendo prácticamente diario a Mukuru.
Daniela Zamora, presentadora: [00:31:48] Sólo para que quede claro, estamos hablando del presidente de Kenia.
Patrick Njoroge, AMT: [00:31:54] Si el presidente iba cada dos semanas a comprobar cómo avanzaba y el hecho de que el presidente dijera: “Comencemos por Mukuru. Hagamos de esto un ejemplo para otros asentamientos informales del país” fue algo muy importante para nuestra lucha. Creo que después de tantos años de trabajo, sientes que al menos está pasando algo, que por fin hay un impacto en la comunidad y que esta comienza a obtener algo de lo que está pidiendo.
Jane Weru, AMT: [00:32:23] Sí, completamente. La Zona de Planificación Especial de Mukuru es algo sobre lo que se habla mucho aquí en Kenia y se valora que sea una forma diferente de hacer las cosas.
Dorice Bosibori (Cinta de archivo) [00:32:35] Me llamo Doris Bosibori Moseti…
Daniela Zamora, presentadora: [00:32:37] ¿Y se acuerdan de Doris al comienzo de nuestra historia?
Jane Weru, AMT: [00:32:41] Doris es de las pioneras y es beneficiaria de la campaña de Agua y Saneamiento y hoy me alegra decir que tiene un baño. Y también ayuda que AMT siga manteniendo una sensación de urgencia con una clara visión del futuro. Aunque la gente de Mukuru ahora tenga más acceso a servicios básicos, sigue habiendo muchos problemas que resolver, problemas que, si no se abordan, seguirán suponiendo una penalización para la gente que vive en la pobreza.
Jane Weru, AMT: [00:33:12] Sí, creo que para la gente de Mukuru, la cuestión de la tierra, el reto de la tierra en Mukuru sigue sin estar resuelto y creo que se debería de resolver pronto, porque hay cosas que serían de difícil acceso para la gente de Mukuru. Mukuru tiene seis escuelas públicas frente a 150 escuelas informales y estas escuelas públicas sólo acogen a 10,000 niños. Pero hay además unos 50,000 niños que no se tienen en cuenta. Nadie sabe si van a la escuela o si no van a la escuela. Así que es una cuestión imperativa que se resuelva el problema de la tierra y que se creen más escuelas. Si no, lo que hacemos es entrar en la trampa de la pobreza intergeneracional. Y esto es un gran, gran reto para Kenia.
Daniela Zamora, presentadora: [00:34:11] En el fondo, toda esta historia es sobre la creación de poder dentro de la comunidad. Y AMT ha aprendido que la agencia y el poder que la comunidad ha construido durante este proceso no solo se queda con ellos, sino que se multiplica con el tiempo.
Patrick Njoroge, AMT: [00:34:27] Por ejemplo, lo que hicimos fue capacitar a los movilizadores comunitarios. Después ellos compartían la información con sus vecinas y vecinos y eso se multiplicaba. Hemos visto cómo funciona. Las comunidades logran movilizar recursos para hacer cosas por su cuenta gracias a la información y la experiencia que obtuvieron. De ahí surgen personas que, después de ser movilizadores, pasan a trabajar en organizaciones diciendo: “queremos colaborar con ustedes”. Incluso el propio gobierno lo ha reconocido. Durante el censo, por ejemplo, fueron los movilizadores comunitarios quienes se convirtieron en los enumeradores oficiales, porque ya tenían experiencia recolectando datos. Creo que una de las estrategias más importantes es apoyar a las comunidades para que se empoderen y actúen por sí mismas. Es crear una agencia comunitaria que les permita comprender sus problemas y a partir de ahí organizarse y movilizar a sus vecinas y vecinos. Así construyen juntas y juntos una visión compartida en torno a la cual pueden unirse. Porque al final del día, una organización siempre es externa, quienes deben impulsar los cambios que buscan, en última instancia, son las propias comunidades.
Daniela Zamora, presentadora: [00:35:49] Este podcast es sobre historias y recetas para el cambio estructural. Así que le preguntamos a Jane y Patrick si tuvieran que elegir una receta real, un plato que represente la esencia de la lucha por la justicia social y la participación comunitaria en Mukuru. ¿Cuál sería?
Patrick Njoroge, AMT: [00:36:10] Creo que el plato que representa nuestra historia es el githeri. El githeri es una comida que mezcla frijoles con maíz. ¿Y por qué el githeri? Porque el githeri lleva tiempo en cocinarse. Hay que hervir los frijoles y el maíz, y ese proceso puede llevar cuatro o cinco, hasta seis horas antes de que quede listo. Aún así, cuando ya está cocido, no termina ahí. Aunque puedes comer el githeri así, tal cual, simplemente hervido, también puedes mejorarlo poco a poco. Puedes añadir otros ingredientes y especias para hacerlo más sabroso. Le puedes agregar repollo, zanahorias o incluso carne si la tienes. Creo que por eso sentimos que nos representa, porque la lucha también toma tiempo y como suele cocinarse con leña, siempre hay humo.
Daniela Zamora, presentadora: [00:37:02] Patrick dice que el githeri puede hacer llorar a la gente porque se cocina el fuego y el humo de la madera te puede hacer llorar, pero al final tienes una comida sustanciosa que no es únicamente para ti. Todo ese tiempo cocinándose al fuego, todos los ajustes de ingredientes, merece la pena. Porque la belleza del Viteri es que es una comida para disfrutar en familia con tu comunidad.
Daniela Zamora, presentadora: [00:37:56] Que este episodio en español fue conducido por mí, Daniela Zamora, con el apoyo de Luciana Bercovich y Marta Almela y fue doblado al español por Karla Góngora y Carlos Asúnsolo. El episodio original fue producido por Poorvi Chitalkar con Jackie Sofia como directora de producción. El diseño de sonido estuvo a cargo de Mohamad Khreizat y Andrés Pacheco-Girón. El apoyo editorial estuvo a cargo del equipo de comunicaciones de Namati y también hemos tenido el apoyo de Anuradha Joshi. Un agradecimiento enorme a Jane Weru, Patrick Njoroge y el Akhiba Mashinani Trust por compartir su historia. Este proyecto no habría sido posible sin el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, IDRC y Global Affairs Canada. “La Olla Colectiva”: recetas para que las comunidades conozcan, usen y transformen el derecho es una producción conjunta de Namati y la Grassroots Justice Network. Para formar parte de la red y seguir nuestro trabajo visita www.grassrootsjusticenetwork.org y encuéntranos en YouTube, X antes Twitter y Facebook como @grassrootsjn.